La semana venía en la tesitura anterior, con la atención puesta en las economías de EE.UU. y de China.
En la primera, la inflación de Septiembre igualó a la anualizada al mes anterior en el +3.7% anual, pero redujo la mensual del +0.6% al +0.4%. Incluso la llamativa inflación “core”, sin alimentos ni combustibles que son más volátiles, se redujo del +4.3% al +4.1% anual. De continuar, este proceso no debería de impulsar otra suba inmediata de tasas de la Fed, lo cual sería favorable para los mercados financieros.
En el caso de China, continuaron llegando señales de los problemas financieros de su sector inmobiliario . A los fortísimos problemas de Evergrande, quien debió anular cuestión de horas un plan para restructurar su deuda internacional por casi US$ 20 mil millones, se unió el principal desarrollador Country Garden, quien anunció formalmente que no podrá cumplir con sus compromisos y requerirá acuerdos con sus acreedores; por ello sus bonos
cayeron a un nivel inferior al 10% de paridad. En China el sector inmobiliario tiene el doble de importancia que la mayoría de los países occidentales como destino de alocación de capitales, indicando problemas para toda su economía.
Pero luego llegó la sorpresa de la cruel guerra en Medio Oriente que tuvo efectos financieros generales en el mundo, si bien moderados por el momento. En el petróleo se temieron problemas de abastecimiento, por lo cual saltó casi
el +5,9% semanal; también el refugio del oro fue exhibiendo una progresiva revalorización del +5,4%. En cambio, las cotizaciones de bonos y acciones todavía no reflejaron la nueva realidad, con excepción de los activos directamente israelíes que sufrieron diversas caídas de importancia.