La renta variable cayó el -18,8% semanal en pesos, pero se valorizó el +4,5% en divisas, lo cual no estaría siendo bien interpretado. Los bancos resultaron los mejor parados, con las mayores caídas en empresas vinculadas con los servicios públicos y las commodities, salvo la excepción de Aluar (ALUA) que cedió sólo el -7,5% en pesos.
De la misma manera, la renta fija en divisas cayó el -19,0% promedio en pesos pero creció +1,5% en paridades. Las estrellas fueron los bonos ajustables en pesos, ante la fuerte caída especulativa del -24,3% en el CCL.
Tras esta caída y la gran devaluación oficial segmentada, el gobierno ha intentado mantener los dólares libres con su intervención.
La cercanía de las nuevas elecciones del 19 de Noviembre y la necesidad de pagar al FMI al 1 de Noviembre ha estado acentuando las restricciones sobre las importaciones, formales e informales. Se sospecha que parte del último aporte de la
entidad se habría derivado a mantener la ilusión de un dólar a $ 350, por lo cual se buscó salvarlo con el nuevo swap chino y este tipo de restricciones. Lo están sufriendo muchos rubros industriales, e incluso ya ha afectado a cuestiones de primera
necesidad como insumos médicos y combustibles en general. Así el BCRA logró retener el record de ¼ de las liquidaciones en el MULC. Mientras tanto, se han duplicado las deudas externas privadas, básicamente por importaciones a plazo,
superando los US$ 90 mil millones. Así mismo, el BCRA prorrogó hasta el 30 de Noviembre la prohibición a los bancos para aumentar su tenencia propia de divisas en la Posición Global Neta de Moneda Extranjera (PGNME).
Finalmente, la Comunicación A7871 del BCRA postergó hasta el año próximo al Certificado Electrónico para Depósitos e Inversiones (CEDIP). El mismo otorga más flexibilidad para transferir plazos fijos para negociarlos en Bolsa o bien para cancelar
obligaciones, inclusive en forma fraccionaria, por vía electrónica; se aplicaría para las imposiciones en pesos que tienen un plazo mínimo de 30 días y en UVA de 90 días.
Nuestra opinión: Estimamos que la última medida se trataría de un intento tecnológico interesante para un mercado estabilizado y pujante; pero en la difícil coyuntura actual sería justamente lo contrario de lo conviene impulsar. El mundo no se acabará el 20 de noviembre. La montaña de compromisos externos de diverso tipo que se ha venido acumulando podría terminar induciendo a una mayor liberación de facto del mercado cambiario o a algún tipo de medida que no respete totalmente los derechos de propiedad de deudores y acreedores.